Nuevas tendencias de e-learning y actividades didácticas innovadoras

e-learningLa presentación de un libro exige, como premisas iniciales, tres consideraciones insoslayables. En primer término, su contenido, en segundo lugar, la finalidad que persigue y, finalmente, su autoría. Por lo que se refiere a esto último, supone para mí un profundo orgullo, como rector de la UDIMA, la calurosa acogida que las más prestigiosas instituciones educativas de formación superior de todo el mundo mostraron a la invitación cursada en su día para compartir con ellos las experiencias pedagógicas a distancia más novedosas. Resultaría imposible mencionarlas a todas en estas pocas líneas, pero queda claro que a quienes integran este prestigioso elenco de Universidades volcadas en el compromiso de ofrecer una educación sin barreras ni limitaciones de horario ni de espacio, abierta al estudiante allí donde éste se encuentre y con la última tecnología disponible para hacerla posible y atractiva, nos alienta un mismo propósito, que no es otro que el de prospectar la taxonomía de aquellas posibles herramientas valiosas o adecuadas al servicio de quienes deciden confiar su formación a una institución de educación superior no presencial.

Las dificultades inherentes a todo proyecto formativo se ven sin, duda alguna, aumentadas bajo la potente lupa de la soledad que comporta la distancia entre el discente y el docente. En tal sentido, el contenido y la finalidad de la obra que el amable lector tiene en sus manos, responde a la sentida necesidad de atemperar esas dificultades allí donde el más mínimo resquicio de la última y más novedosa tecnología ha sido puesta en relación con cualquier idea columbrada por un profesor universitario para mejorar y hacer más sugerente, atractiva y provechosa la forma de enseñar.

Para la UDIMA y el CEF esta publicación no es sólo el fruto del aliento de su profesorado en el quehacer cotidiano del aula virtual, sino también una sentida necesidad derivada de la responsabiliad que nos correspondía acometer como instituciones pioneras en la formación a distancia. Si, como decía Aristóteles, no es posible hacer el bien sin ser bueno, a ambas incumbía coordinar y alentar esta monografía que, por todos sus poros, rezuma apertura y confianza ante las nuevas posibilidades que las innovaciones tecnológicas brindan a cualquier proyecto al servicio de la idea de enseñar y aprender, en la seguridad de que en esta aldea global resultan ya de todo punto imposibles las relaciones o experiencias formativas monádicas o isolativas.

En las páginas que siguen se compendian muy diversas herramientas y experiencias formativas, así como las conclusiones que de su uso se derivan. Algunas, ya consolidadas y acreditadas en la formación a distancia, otras pioneras y apenas esbozadas con anterioridad, o simplemente balbuceantes pero con las hechuras propias de una importante y segura proyección en el tiempo. Sobre las primeras se apuntan metodologías que mejoran y perfeccionan su manejo. Con relación a las segundas, se calibran sus potencialidades, preludio de avances ulteriores que, con toda seguidad, se alcanzarán en un futuro inmediato. Son muy diversas las Universidades que sobre ellas reflexionan en esta obra. Muchas de ellas para complementar su formación presencial, las menos, para hacer de ellas el instrumento fundamental, por no decir el único, de su experiencia docente. En este sentido, la miscelánea que se plasma ofrece la inevitable heterogeneidad proveniente de su muy distinta filiación, pero no debemos olvidar que la diversidad siempre enriquece cuando se asume debidamente y que el intercambio de experiencias y opiniones diluye los prejuicios, facilita la comprensión mutua, neutraliza las posibles rivalidades y consolida el avance del saber. De eso, ni más ni menos, se trata, sin olvidar que todas estas innovaciones al servicio de la formación a distancia no constituyen un fín en sí mismas, ni pueden, por sí solas, sustituir las necesarias orientaciones y el apoyo o aliento del profesor, porque en ese caso el peligro que se correría, no precisamente pequeño, sería el de convertir dicho medio en la finalidad última, soslayando que lo relevante no es el instrumento, es decir, el submundo tecnológico, icónico, informático o telemático, que siempre es solipsista, sino el objetivo a cuyo servicio se encuentra, que no es otro que el de discernir lo falso de lo verdadero y ofrecer el andamiaje conceptual y dogmático que toda formación universitaria está obligada a brindar. Como ha señalado J.M. Barrio, «una foto –y añadiríamos nosotros cualquier realidad virtual– significa algo sólo si tiene un pie de foto que la decodifique. Es falso y engañoso que una imagen valga más que mil palabras. Para un gato eso es verdad, pero no para un hombre, porque la imagen sin palabra es esencialmente manipulable y deformable».

No quisiera concluir estas líneas sin agradecer muy especialmente a Ana Landeta su encomiable labor de coordinación y sus infatigables esfuerzos en beneficio de la formación a distancia. A ella y a todos los que han contribuido con su aportación a hacer posible esta obra quiero transmitirles mi más sincera enhorabuena y animarles para que no cejen en el empeño. La tarea del explorador o del pionero siempre es dura, fatigosa y arriesgada, no sólo porque el desánimo es compañero habitual del viaje, sino también porque casi siempre no hay más remedio que seguir el precepto pitagórico de abandonar los grandes caminos, para seguir estrechos senderos. Sin embargo, conviene no olvidar tampoco que, al decir de Miguel de Cervantes, «al bien hacer jamás le falta premio».

En Madrid, a 25 de enero de 2010

 

J. Andrés Sánchez Pedroche
Rector de la Universidad a Distancia de Madrid